Aunque nos encante John Ford y su Liberty Valance, a nosotros nos gusta imprimir la leyenda... y el hecho histórico, siempre y cuando este se conozca. Porque la historia y la ficción legendaria se complementan y son igualmente fascinantes. Pero, por supuesto, hay que diferenciarlas.
La leyenda de Jaun Zuria es una de las fantasías históricas más famosas de nuestra Edad Media, el mito fundacional de Bizkaia. Pero al igual que sucede con Pelayo y su batalla de Covadonga en Asturias, con el paso de los siglos, la realidad quedó envuelta en un espléndido embalaje legendario hasta el punto de que el hecho histórico es (casi) indescifrable, porque nos faltan las fuentes historiográficas... y el Delorean.
De cómo Jaun Zuria, descendiente de reyes (y demonios), llegó a ser primer señor de Bizkaia

Una hija del rey de Escocia arriba en Mundaka a principios del siglo IX. Según una primera versión huye de su patria por estar embarazada y negarse a informar sobre la identidad del padre. La segunda versión es aún más literaria: durante su estancia, la joven escocesa concibe un hijo con "Culuebro, señor de Casa", un genio demoniaco oriundo de los bosques y las montañas vascas.
22 años más tarde, ese hombre de ascendencia escocesa, real y demoníaca, será clave en la fundación del señorío de Bizkaia cuando este territorio es invadido por un ejército astur-leonés... dirigido por descendientes del mítico Pelayo: exigen el pago de un tributo compuesto por una vaca, un buey y un caballo blanco. Pero los vascos se niegan: no queda otra que empuñar la espada.
Los asturleoneses reclaman un rival digno para una batalla que consideran ganada de antemano: "solo lucharemos contra alguien de sangre real". Y es entonces cuando Jaun Zuria entra en juego.
Las piedras se tiñen de rojo en Arrigorriaga

Conocido con el apelativo "zuria" (blanco) por el tono de su piel y su pelo (fruto de su supuesta descendiente escocesa), es el único con sangre real por la zona: así que, a pesar de sus misteriosos orígenes, será el encargado de liderar a las tropas vizcaínas en la defensa de su territorio.
Y la batalla tienen un desenlace imprevisto para ambos contendientes cuando se citan en Padura (marisma), una zona a la orilla del Nervión, al sur del actual Bilbao.
Contando con la ayuda de Sancho Astegis, señor de la vecina Durango, los vascos terminan por vencer a los asturleoneses, cuyos supervivientes son acosados hasta el árbol de Luiaondo, conocido como Árbol Malato, mítica frontera del señorío de Bizkaia desde entonces, donde desde el siglo XVIII se sitúa una cruz conmemorativa que sustituyó al árbol perdido.
Tal fue la escabechina que tuvo lugar en Padura que el territorio terminó tomando el nombre de Arrigorriaga que, a pesar de las dudas etimológicas, se suele traducir como "piedras rojas" en alusión a la sangre vertida por los combatientes.
Tanto el líder del ejército asturleonés como el señor de Durango mueren en la batalla, pero no así Jaun Zuria que, deslumbrando con su valentía y liderazgo, es nombrado primer señor de Bizkaia.
Como se indica en este completo trabajo que aborda las diferentes fuentes históricas del mito de Jaun Zuria, tanto el escenario como el personaje confluyen para dar lustre a la leyenda: "la sangre que tiñe las piedras es tinta indeleble que, sobre una página en blanco, escribe las libertades y privilegios que Jaun Zuría jura guardar a los hidalgos". Y esta es la clave histórica de la leyenda, el "jura guardar".
La historia tras el mito de Jaun Zuria

El rey Arturo, íncubos, la diosa Mari y hasta vikingos se mezclan en la configuración de esta leyenda cuyas primeras fuentes proceden de las narraciones de don Pedro Alfonso, conde de Barcelos, en el siglo XIV y las dos obras de Lope García de Salazar en el XV.
Ninguna de las tres historias es exactamente igual, y no olvidemos que están escritas varios siglos después del hecho que transmiten. Pero sí que tienen varios puntos en común lo que, para los historiadores, supone asumir que incluso cuentan con fuentes diversas. Es decir, "tal vez" parte del relato legendario se fundamente en hechos históricos dadas sus concordancias.
Lo que es evidente, según señalan los investigadores, es que tanto Barcelos como Salazar buscan con su relato legitimar el señorío de Bizkaia ante las presiones políticas externas, aunque con matices diferentes.
Si bien Barcelos trata de asegurar un carácter remoto, casi primitivo al señorío al afirmar que "Bizkaia fue primeramente señorío por sí mismo, antes que en Castilla hubiese rey", la intención de Salazar es "obligar a los Señores de Vizcaya, ya reyes de Castilla, a respetar las libertades y los privilegios de los hidalgos" tal y como ya hizo Jaun Zuria en Gernika.

Se trata, por tanto, de aprovechar la figura legendaria de Zuria para limitar la soberanía del señor, "una soberanía delegada, pactada, no natural".
Y es que, a pesar de sus orígenes, Zuria, según la leyenda, es el primer señor que sentó bajo sus ramas, al que le siguieron otros como Íñigo López Ezquerra, primer conde de Bizkaia, o el propio Rey Católico Fernando.
Pero los historiadores también indican diversas influencias literarias, más allá de las intenciones políticas, llegando a afirmar que el personaje de Jaun Zuria sería un trasunto del ciclo artúrico con Merlín y el propio Rey Arturo como influencias principales en la configuración del personaje.
¿Y si Jaun Zuria hubiera sido vikingo? Combinando la historia con la leyenda, varios historiadores apuntan a que el señor blanco era "tan blanco" porque era de origen vikingo. Y es que estos tipos lo navegaron todo en su tiempo y, quién sabe, a lo mejor también tuvieron un hueco para ayudar a fundar un señorío en tierras vascas.
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