Cuando el invierno comienza a ceder su dominio, Valonia se llena de color, música y tradiciones. Desde tiempos inmemoriales, esta región ha despedido el frío con un estallido de alegría: los carnavales, las fiestas de Laetare y las impresionantes hogueras. Más que simples celebraciones, estas festividades son un reflejo del alma valona, una fusión de historia, folclore y pura diversión que cada año conquista a locales y viajeros.

Un carnaval con siglos de historia

Los Chinelos de Fosses Foto: BGPhotos

El carnaval, cuyo nombre proviene del latín carne levare ("quitar la carne"), se vincula al período previo a la Cuaresma, un tiempo de ayuno y reflexión. Sin embargo, en Valonia, este evento trasciende sus raíces religiosas y se convierte en una manifestación de identidad cultural. La temporada comienza en febrero y alcanza su máximo esplendor con las famosas hogueras Grand Feu, que simbolizan el fin del invierno y el renacimiento de la primavera. Estas hogueras, que se encienden en diferentes localidades, cumplen con un antiguo ritual de purificación que, según la tradición, aleja los malos espíritus y trae prosperidad para el nuevo ciclo agrícola.

Pero el punto álgido llega con las celebraciones de Laetare, a mediados de la Cuaresma, cuando las calles se inundan de máscaras, música y desfiles que convierten cada rincón en una explosión de vida y color. Durante estos días, la gente se une en bailes frenéticos, se organizan competiciones de disfraces y la gastronomía local se convierte en un atractivo más, con especialidades que solo se degustan durante esta época del año.

Los carnavales más emblemáticos

Los Gilles de Binche - Foto: Olivier Legadien

Uno de los eventos más icónicos es el Carnaval de Binche, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Del 2 al 4 de marzo de 2025, más de 1.000 Gilles —personajes ataviados con trajes bordados y majestuosos sombreros de plumas de avestruz— protagonizarán un espectáculo fascinante, lanzando naranjas a la multitud en un gesto que simboliza buena suerte y fertilidad. El desfile culmina con un impactante juego de luces en la Grand-Place de la ciudad.

Pero Binche no es el único carnaval que deja huella. En Stavelot, los Blancs-Moussis —figuras vestidas de blanco con narices rojas— recorren las calles en un desfile satírico, una tradición que se remonta a 1502 y que tendrá lugar del 29 al 31 de marzo de 2025. En Fosses-la-Ville, los Chinelos con sus extravagantes trajes reviven una leyenda local el 30 y 31 de marzo, mientras que en Welkenraedt, más de 100 carrozas y comparsas inundan la ciudad con alegría el 30 de marzo.

En otras localidades, el carnaval se combina con elementos propios del folclore. En Malmedy, el Cwarmê ofrece un desfile en el que los personajes tradicionales se mezclan con comparsas humorísticas, mientras que en Eupen, el carnaval de inspiración germánica se distingue por la presencia de figuras grotescas y máscaras elaboradas que recorren la ciudad en procesiones vibrantes.

Personajes de leyenda y supersticiones que perviven

El "Blanc-Moussî" de Stavelot Foto: Laboureur Photos

Cada carnaval en Valonia cuenta con sus propias figuras tradicionales, muchas de ellas envueltas en mitos y leyendas:

  • Los Gilles de Binche: Se dice que su origen se remonta a 1549, cuando María de Hungría organizó una fiesta en honor a Carlos V.
  • El "Blanc-Moussî" de Stavelot: Nacido como una parodia de los monjes que participaban en las festividades.
  • El "Haguète" de Malmedy: Un personaje enigmático, posiblemente vinculado a los guardianes de la peste.
  • La "Grosse Biesse" de Marche-en-Famenne: Una criatura mitológica domada por una niña con la ayuda de su perro.

Más allá de los disfraces y las procesiones, los carnavales valones están impregnados de supersticiones. En Andenne, el Carnaval de los Osos (30 de marzo) finaliza con el lanzamiento de ositos de peluche, y atrapar uno se considera un augurio de buena suerte. En Bouge, la quema de la muñeca de invierno (9 de marzo) simboliza la protección de la comunidad y la fertilidad de la tierra. En Fosses-la-Ville, tocar la joroba de un Chinelo es garantía de fortuna, mientras que en Petigny, el destino de las parejas recientes se lee en las llamas del "Mauvais-Bien", un personaje quemado en la noche de Carnaval.

El Museo Internacional del Carnaval y la Máscara: una ventana a la tradición

Para quienes deseen profundizar en la riqueza del carnaval valón, Binche alberga el Museo Internacional del Carnaval y la Máscara, una colección única en Europa con piezas que van desde festividades invernales europeas hasta rituales ancestrales de América, África, Asia y Oceanía. En su galería permanente se exploran las tradiciones valonas en detalle, mientras que exposiciones temporales y talleres ofrecen una inmersión completa en este fascinante universo.

Además, en el museo se organizan regularmente visitas guiadas donde expertos explican el simbolismo detrás de cada máscara, los rituales asociados a los distintos carnavales y la evolución de estas festividades a lo largo del tiempo. También se realizan actividades interactivas para que los visitantes experimenten de primera mano cómo se confeccionan algunos de los trajes y accesorios típicos de la región.