La arquitectura Googie es el escenario en el que se desarrolló el sueño americano, un estilo optimista, travieso y manierista en el que confluían el pop, el fervor por la carrera espacial, la industria del automóvil y las hamburguesas.

Porque la arquitectura Googie nació en los restaurantes de carretera californianos de los años 50 para después llevarse a obras más ambiciosas, incluyendo aeropuertos y vertiginosas torres. Esta es su historia.

Arquitectura Googie: "Solo queríamos vender hamburguesas"

Pann's en Los Ángeles - Depositphotos

Ya lo indican sus propias protagonistas, aquel estilo arquitectónico que nació en los drive-in de California tenía un objetivo primordial, asegurar la rentabilidad del negocio usando todos los medios disponibles para ello, como los grandes carteles de neón, su ubicación en vías muy concurridas y los espaciosos aparcamientos para vehículos.

Porque en Los Ángeles o en Las Vegas se va en coche hasta a comprar el pan... o a desayunar: ambas ciudades están diseñadas para ser recorridas, disfrutadas (y sufridas) en coche, y estos primeros restaurantes Googie adaptaron su diseño a las costumbres de los locales.

Pero asegurada la función primordial de la construcción, aspecto casi siempre decisivo en la arquitectura, por supuesto, los promotores del estilo dieron en la diana al nutrirse de varias facetas de la cultura popular combinándolas con algunas soluciones estéticas y prácticas muy pertinentes, algunas de las cuales han seguido influyendo hasta nuestros días gracias a la difusión de la cultura cincuentera estadounidense allende los mares.

Prayer Tower en la Universidad Oral Roberts de Tulsa - Depositphotos

Por un lado, la carrera espacial fue clave en la configuración de este estilo: gigantes estructuras en voladizo y grandes paneles de vidrio que recordaban a las naves espaciales de las fantasías de ciencia-ficción que llenaban las salas de cine.

Como dijo cómicamente el arquitecto James Black y recoge este trabajo de Julia Gallego Quintero, "todo lo que no está haciendo zig, se puede asumir con seguridad que está haciendo zag". Desde luego, la arquitectura Googie tenía alergia a la línea recta.

Y no sabemos hasta qué punto arquitectos como Armét & Davis estaban pensando en burlarse de la Bauhaus cuando diseñaban sus coffee shops, pero para los historiadores de la arquitectura este estilo fue una más faceta del posmodernismo que supuso una ruptura con respecto a la altivez del funcionalismo bauhaisano, su pulcritud, su intelectualismo... y su línea recta.

Pero a pesar de su aspecto juguetón y aeroespacial, las primeras construcciones Googie, ya lo hemos mencionado, debían cumplir funciones muy estrictas, principalmente una que pasa desapercibida al visitante: "integrar la cocina con el restaurante de forma fluida".

Un restaurante en Garden Grove (California) - Depositphotos

Ya sabéis, fast-food: la cocina tiene que ser como una fábrica de montaje, pero en vez de poner ruedas a coches, poner queso sobre una hamburguesa.

Y para terminar de completar estas estructuras a nivel funcional, debían diseñarse de forma car-friendly: el coche era el protagonista porque todo el mundo llegaba en él. Así pues, buena parte de las parcelas eran ocupadas por los aparcamientos... como aún sigue sucediendo en ciudades como Los Ángeles.

Y la ubicación de los negocios solía elegirse en función del tráfico: los cruces de avenidas eran los más demandados.

La guinda constructiva lo ponían los grandes carteles de neón que eran vistos desde mucha distancia: ¿comemos en el Norms? Recordad, no había Google Maps y la gente tenía que ir a "tiro fijo" o encontrar un restaurante mirando a su alrededor, no buscando en una pantalla.

Del Googie's al aeropuerto de Los Ángeles

Space Needle de Seattle - Depositphotos

Pese a que este estilo de arquitectura no tuvo un largo recorrido, como tampoco lo tuvo la estética espacial una vez que se asumió que no íbamos a vivir en otros planetas a corto plazo (y que no había marcianos), la estética Googie triunfó en dos décadas por toda California... llegando hasta Seattle.

Y el primer edificio que marcó la pauta fue el Googie's, una cafetería de Sunset Boulevard diseñada por el célebre John Lautner en 1949 y que el crítico arquitectónico Douglas Haskell de la revista House & Home tomó como referencia para patentar (y nombrar) el estilo.

Pese a las críticas a esta clase de edificios, acusados de horteras y poco funcionales, estudios como el mencionado Armét & Davis llevaron este estilo a un nuevo nivel con restaurantes como Norms La Cienega o Pann's, ambos todavía en activo y habiendo sido escenario de películas que han contribuido a mitificar esta clase de restaurantes angelinos.

Y es que el interior de estos edificios también es adorable, con su singular combinación de recubrimiento de piedra natural y vegetación, con materiales tecnológicos más modernos (para la época) como el vidrio o el neón, sin olvidarnos del brillo de llamativos colores que terminaban por darle un toque kitsch.

Theme Building del Aeropuerto de Los Ángeles - Depositphotos

Pero el Googie no se quedó tan solo en la parrilla o en el surtidor de gasolina, dio el gran salto hacia cotas más altas de popularidad gracias a carteles que se convirtieron en iconos como el Welcome to Fabulous Las Vegas en el que no falta los destellos que también se convirtieron en símbolos del estilo y que ya aparecían en el cartel del Pann's.

La culminación del Googie llegaría con el Theme Building del Aeropuerto de Los Ángeles construido en 1961, una suerte de platillo volante que ha decidido, cómo no, aterrizar a un paso de Hollywood.

Un año más tarde, la arquitectura Googie dejaba un rato el calor californiano para viajar varios miles de kilómetros hasta el estado de Washington donde terminaría por celebrar su edificio más grandioso: la torre Space Needle, con sus 184 metros de altura. La arquitectura Googie, ciertamente, nunca llegó tan alto como en Seattle.